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Leyenda del Niño del Bote

Leyenda del Niño del Bote - Historias de Niños

La leyenda del niño del bote, es una historia que al parecer ocurrió en alguna parte del centro de México. Este escalofriante relato nos deja en claro que a veces, los adultos cometemos errores que con el tiempo traen funestas consecuencias.

Esta espeluznante historia, puede servir para que los padres estén más atentos a la conducta de sus hijos. En ella, encontraremos una valiosa enseñanza que nos ayudará a evitar acontecimientos fatales, hechos que les contaremos a continuación.

El Niño del Bote

Hace ya algunos ayeres, llegaron tres nuevos inquilinos a instalarse en una antigua casa; esa construcción, con el tiempo se sabría que guardaba ciertos misterios. La familia tenía grandes sueños; no presentían que pronto se acabarían.

El matrimonio y su pequeño no podían ocultar la emoción; pues creían que en ese lugar serían inmensamente felices. En ocasiones, el destino nos lleva por senderos peligrosos y esas personas; lamentablemente, ya estaban marcadas por la desgracia.

En la vieja vivienda comenzaron a suscitarse cosas muy extrañas, eventos que pasaban un tanto desapercibidos por la pareja. Sin embargo, no ocurría lo mismo con el niño; pues el chiquillo empezaba a notar ruidos raros en la azotea.

El infante, por las noches, escuchaba un sonido muy extraño; como si un bote rodara o golpeara en el techo de su habitación. Cuando eso sucedía, sentía morir de miedo y se preguntaba quién hacía eso; entonces, se cubría el rostro con las cobijas.

Los días transcurrieron y apenas oscurecía volvía a ocurrir lo mismo, la lata se seguía oyendo todas las noches. Era como si alguien pateara ese objeto, hasta que no soportó más y corrió hacia la alcoba de sus progenitores para contarles sobre aquel horrendo incidente.

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Pero, sus súplicas fueron en vano; estaba asustado y quería dormir con sus padres para que lo protegieran. Sin embargo, ellos le dijeron que solo era una pesadilla y mejor regresara a su habitación, una decisión que después lamentarían.

Los hechos continuaban repitiéndose y el pequeño seguía siendo presa del terror; hasta que una noche, soltó un grito desgarrador. Sus padres, al oír aquel alarido, corrieron como locos a ver qué pasaba; mas no hallaron a su hijo, había desaparecido.

Temerosos de lo peor, comenzaron a buscarlo por toda la casa; no era posible que alguien se esfumara así. De repente, un sonido extraño en la azotea los puso alertas; pronto se percataron de que un bote tintineaba colgando desde el techo.

Al acercarse a ese lugar, descubrieron lo que nunca se imaginaron. En el piso, estaba el niño con una espantosa expresión de horror; ya no sufriría más, había muerto. Los padres, tarde comprendieron su error, ya nada sería igual para ellos.

Con gran dolor y una pesada culpa en su conciencia, sepultaron a su hijo. Sabían que tendrían que ser fuertes y superar aquello; pero esa noche, llegó un visitante extraño. «¡Papitos, quiero dormir con ustedes, me asustan los ruidos de un bote!».

La sombra de un niño se posó sobre la cama de la desgraciada pareja; despertaron aterrorizados al ver a su hijo, la criatura tenía miedo y quería dormir con ellos. No soportaron más y perdieron el sentido; en cuanto reaccionaron, dejaron aquel sitio embrujado.

Se cuenta que esa casa quedó abandonada; pero que aún, el niño del bote habita entre sus paredes. Algunos dicen que lo han visto por la azotea, otros mencionan que se escuchan sus llantos. Lo cierto es que ese pequeño todavía sigue en este mundo.