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La Leyenda del Almamula

La Leyenda del Almamula - Hitoria de Terror Santiagueña

Desde tiempos inmemoriales, han existido personas perversas que no tienen temor a Dios. La maldad de sus corazones, cada día va propagándose como la maleza en una parcela abandonada. De eso trata la leyenda del Almamula; esa historia latinoamericana habla de temas muy delicados que están ligados a la inmoralidad.

Los primeros relatos sobre El Alma Mula, empezaron a escucharse en Santiago del Estero. En esa tierra, han surgido diversas leyendas argentinas que son mundialmente famosas. Como ejemplo se tiene a la historia de la Mulánima; una crónica antigua que ahora es popular en el norte de este país sudamericano.

Varias leyendas santiagueñas, abordan cuestiones que nos transportan hacia el pasado. Hasta tiempos añejos, donde el respeto y la honorabilidad regían a la sociedad. Se inculcaban bellos valores, que guiaban a las personas por un buen camino. Si alguien decidía descarriarse recibía su merecido; eso sucedió en la siguiente historia.

 El Almamula

Hace muchos ayeres, en Santiago del Estero vivía una mujer disoluta. Alguien sin escrúpulos, que tenía comportamientos absurdos y obscenos. Ese ser, cada vez se hundía más en el fango y no le importaba arrastrar su reputación hacia la basura. Dicha actitud tan podrida la llevó a hacer cosas reprobables.

Esa persona, desde hace tiempo vagaba en la oscuridad; muy alejada de la moralidad. Una libertina que a diario se entregaba a los placeres carnales, sin imaginar que eso la perdería para siempre. No le molestaba ser señalada por todo el pueblo; al contrario, disfrutaba la vida desordenada que llevaba.

Muchos hombres habían saciado con su cuerpo los lascivos instintos. Pero ella quería más y la lujuria le condujo hacia caminos prohibidos. Quizá el demonio, terminó aconsejándole que siguiera hasta esos senderos putrefactos. Después se supo, que sedujo a dos parientes cercanos que no pudieron escapar a los diabólicos encantos.

Había rumores de que mantenía una relación ilícita con su hermano. También que el mismo progenitor la poseía como bestia salvaje. Incluso decían, que se le entregó al sacerdote del pueblo. La culpable de aquella aberración, luego recibiría un horrendo castigo; la furia de Dios en estos casos es inexorable.

Llegó el día que esa mujer, soltó el último suspiro y lo hizo sin arrepentirse. Hasta el final, se sintió orgullosa y feliz de vivir desenfrenadamente; no le importó condenarse en la eternidad. Ya nunca podría reposar en paz; tiempo después, regresaría de los infiernos para pagar todos sus pecados.

Volvió como una grotesca criatura, que espanta hasta a los más valientes. Dicen que este engendro, es el ánima de cierta casquivana, la misma que ofendió a Dios con sus malos comportamientos. Tiene apariencia de animal monstruoso; un ser deforme que llaman Almamula. Esa dantesca entidad, propició la siguiente historia.

 La Leyenda del Alma Mula

Los relatos de la Mulánima que por ahí cuentan, son en verdad espeluznantes. Dicen que el espectro maldito, casi siempre se aparece a medianoche en parajes solitarios del monte. La gente le teme porque es un ser muy peligroso. Suele salir desde las sombras para atacar con patadas y dentelladas.

Algunos caminantes nocturnos han escuchado el horrible grito del Almamula. Otros la miraron de cerca y aseguran que es una horrenda criatura. La describen como un diabólico ente, de ojos fulgurantes; que lanza lenguas de fuego con las fosas nasales. También sostienen que, de su cuerpo brotan largas llamas ardientes.

La Infernal mula, suelta desgarradores chillidos que retumban en las serranías. Lleva puesto un freno que trae la rienda colgando. Cuando pisa la cuerda, se lastima su hocico; por eso emite espeluznantes alaridos. Además, con las patas arrastra enormes cadenas, que le recuerdan la pesada carga de todas sus culpas.

Cuando los perros aúllan, es que perciben la presencia del Alma Mula. En ocasiones, sucede en esas noches tenebrosas acompañadas de lluvia. Hay que estar atentos, porque la diabólica figura anda muy cerca. Quizá se dirija al pueblo más cercano, va a buscar un lugar sagrado para encontrar la salvación.

Después de deambular durante un tiempo, sufriendo todos esos tormentos. Se encaminará hacia el poblado más próximo donde haya una parroquia. Tratará de encontrar el perdón del Padre Celestial, pues quiere redimirse y hallar la paz eterna. Si no consigue la absolución, volverá a sufrir errante para pagar sus pecados.

Existe cierta creencia de que, la tortura de ese espíritu puede acabar. Esto pasa, si un hombre osado lo enfrenta y logra enterrarle una daga afilada. Así escurrirán los pecados que condenaron a esa disipada mujer. Quien se crea valiente debería intentarlo; quizás así, El Almamula al fin consiga descansar.