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La Leyenda del Callejón del Beso

El Callejón del Beso - Leyenda de Guanajuato Completa

La historia de amor que encierra El Callejón del Beso aconteció hace bastante tiempo. Narra eventos trágicos que pasaron en la época colonial, mismos que después fueron contándose y perduraron hasta nuestros días. Los hechos sucedieron en Guanajuato, una localidad minera y de belleza arquitectónica; lugar mágico lleno de leyendas.

Uno de esos relatos es la leyenda El Callejón del Beso; historia romántica entre una doncella española y un trabajador minero. Ella de una posición social desahogada y él, un hombre sencillo que luchaba a diario para conseguir el sustento. Ambos tan diferentes, pero con algo en común: Su Amor.

En una historia del Callejón del Beso se dice que la muchacha se llamaba Ana; sin embargo, en otras versiones es nombrada Carmen. En cuanto al protagonista era conocido como Luis, aunque en algunos relatos se hace referencia al apelativo de Carlos. A continuación, sabrás de qué trata la leyenda.

El Callejón del Beso

Transcurría el siglo XVIII y en Guanajuato; lugar de México con extraordinarias construcciones, un hombre caminaba. Era alguien que se dirigía a la iglesia para agradecerle al Señor sus bendiciones. Aquel muchacho tenía sueños y cada día se esforzaba con la ilusión de alcanzarlos, trabajaba en una mina: «La Valenciana».

Al entrar al templo se persignó y luego buscó una banca en el recinto para sentarse. Mientras todos rezaban con devoción, aquel joven de soslayo observó a una grata presencia. Era una señorita de belleza angelical que lo había cautivado, alguien que inspiraba los más lindos sentimientos, un ser maravilloso.

Pronto se percató que ella le correspondía; su mirada lo decía todo. Más tarde confirmaría que no estaba equivocado y desde aquel día, nació un cariño sincero que los llevaría a soñar despiertos. Cada domingo, después de misa se perdían por las calles de Guanajuato para demostrarse ese gran amor.

La muchacha presentía que su progenitor no permitiría aquella relación, pues ella era hija de un español que aborrecía a la gente humilde. Entonces, Brígida su fiel sirviente le ayudaba a escaparse para verse con su amado. El padre la prefería muerta, antes de aceptar que un plebeyo la cortejara.

Una relación prohibida, eso a la doncella le afligía. Tenía miedo y al pobre minero no le quedaba más que aceptar las citas a escondidas. Cada vez que podían se encontraban, pero siempre de forma furtiva y con la complicidad de la sirvienta; hasta donde llegarían, sólo Dios lo sabía.

El amor es tan hermoso, que a veces nos transporta hasta un mundo mágico en donde todo es posible. Sin embargo, en ocasiones la realidad es muy distinta y despertamos de ese sueño maravilloso. Así pasó en esta historia, el español había descubierto a su hija; la bella fantasía terminaba.

La leyenda de El Callejón del Beso

El padre, se puso furioso al saber que la muchacha se entendía con un personaje distinto a su clase social. No iba a dejar que su sangre española fuera pisoteada de esa manera y tomó una decisión. Apartaría a su hija de aquel indeseable pueblerino, tenía otros planes para ella.

Prefería mandarla a tierras españolas, allá podría emparentar con un buen partido, alguien que le ayudará a mejorar su situación económica. Desde esa vez, su hija quedaría encerrada entre cuatro paredes, sin poder abrazar a su amado. El muchacho también estaba desesperado, porque quería mirar de nuevo a su enamorada.

El joven vivía muy triste, por pensar que aquella bella historia se había convertido en un amor imposible. Y aunque recibía recados a través de Brígida eso no le bastaba, tenía que hacer algo para volver a verla. Fue cuando ideó un arriesgado plan, una gran ocurrencia que podría funcionar.

Se dio cuenta que su novia dormía en una habitación que daba a un balcón. Y en frente estaba otra casa muy cerca. A las dos construcciones las separaba un angosto callejón que tenía unos 68 centímetros de ancho. Si lograba comprar la vivienda contigua, podría abrazar a su amada.

Y así lo hizo, convenció al dueño del inmueble para que se lo vendiera. Logró conseguirlo después de juntar todos sus ahorros y pedir un préstamo a la compañía minera. En las noches desde su balcón, podía ver y besar a ese bello ser que le había robado la calma.

Pero un día, el papá de la muchacha los descubrió y ciego de furia empuñó una daga. Luego con pasos sigilosos llegó hasta la alcoba, para después clavarle el arma en su pecho. Entonces, la doncella se desplomó, exhalando un último suspiro que arrancó un grito desgarrador de su amado.

La Trágica Historia del Callejón

Algunos cuentan que el abatido muchacho le plantó un último beso a su amada, también se dice que mató al asesino. Otras versiones mencionan, que se escondió de la justicia para no pagar su delito. Se cree que huyó de Guanajuato y ya nunca se volvió a saber de él.

En la versión de la leyenda del Callejón del Beso más popular, se asegura que el pueblerino tuvo un trágico final. Pues cuentan que perdió la ilusión de vivir, creía que sin su amada muy poco tenía sentido. Así es que, un día decidió acercarse al brocal de «La Valenciana».

Ya no importaba nada y estaba dispuesto a despedirse para siempre; y entonces, se arrojó hacia las profundidades. En ese abismo negro quedaría enterrado su cuerpo, también los sueños e ilusiones. El amor es así, a veces es muy dulce; en otros casos puede llenarnos de mucho dolor y amargura.

Actualmente, El Callejón del Beso es un lugar famoso muy visitado por el turismo nacional. Este ha despertado también un gran interés del público internacional. Se encuentra en medio de dos construcciones de la época colonial que están ubicadas en el centro de Guanajuato; una bella ciudad de importantes leyendas.

El Callejón del Beso en Guanajuato, es un lugar muy enigmático donde suceden eventos paranormales. Dicen que al caer la noche, en las penumbras se ven dos siluetas. Se cree que es la sombra de la pareja que se abraza con ternura desde sus balcones, esa que se amó intensamente.

En ese lugar, los enamorados deben besarse en el tercer peldaño; para alejar a la mala suerte. Se han escuchado en la noche alaridos aterradores, tal vez sean los lamentos de esa muchacha que murió trágicamente. O quizá, puedan ser los llantos desgarradores del minero que perdió a su amada.