
Los adoradores de Satán, desde antaño, rinden culto al ídolo conocido como Baphomet. Esta oscura deidad suele representarse mediante una repugnante figura, en cuyos rasgos puede notarse cierto parecido con los machos cabríos. Por eso, en La Leyenda del Chivato se cree que es algún demonio que encarnó en humano.
Hay quienes consideran a la historia del Chivato como una simple abusión o ficción literaria. Mas no debe descartarse que el origen de esta leyenda panameña se sustente en experiencias verdaderas de algunas personas. Existen testimonios de que esa presencia maligna anduvo sembrando el terror en la provincia de Chiriquí.
Nadie sabe desde cuándo empezaron a escucharse las primeras hablillas que se referían a dicho engendro. Esos rumores nunca desaparecieron; por el contrario, fueron sobreviviendo hasta transformarse en una de las más populares leyendas de Panamá. Toca, pues, conocer los hechos que darían vida a la siguiente historia de miedo.
CONTENIDO
El Chivato
En los pueblos latinos, al Amo de la Oscuridad siempre lo han descrito como una bestia infernal de aspecto grotesco. Los cuentos y leyendas de terror hacen referencia a un ser sobrenatural que posee características de diversos animales. La forma más común es la que se asemeja a los caprinos.
Por algunas zonas rurales de Panamá, entre las espesas tinieblas de los campos chiricanos, merodea un ente malévolo. Esa peligrosa alimaña acecha a los aventureros que dudan de su existencia. Muy cara pagarán la osadía, pues El Chivato no perdona una ofensa así; pronto tendrán que enfrentar al mismísimo diablo.
Esta leyenda chiricana fue llegando gradualmente a todos los rincones del territorio panameño. Incluso en Costa Rica, Colombia y Venezuela cuentan historias espeluznantes sobre tal entidad. En dichos relatos se afirma que, por esos países, han visto un raro ejemplar: algo espantoso, con cuerpo de hombre y cuernos de chivo.
La versión más difundida procede de la región occidental de esa nación istmeña. En aquellos lugares, la gente conoce una vieja historia que narraban los antiguos ancianos. Viene siendo la leyenda del Chivato, que pone a temblar a los niños. Este relato también causa cierta desazón en jóvenes y adultos.
Habla del extraño espécimen que recorre por las noches algunos senderos solitarios. Hace alusión a una fiera salvaje, la cual emite sonidos desagradables que aterrorizan a los lugareños. Casi siempre provienen de las llanuras y montañas, pero, otras veces, los horrendos chillidos podrían percibirse en las orillas de las aldeas.
Las historias del Chivato que circulan en tierras panameñas tienen por personaje principal a un híbrido monstruoso. Una criatura traicionera, de apariencia dantesca, que transpira sevicia y maldad, cual si fuera hijo de Satanás. Estas y otras cosas que van a revelarse se dicen de ese fenómeno; quédate a descubrirlas.
Leyenda del Chivato
Diversas crónicas han dejado en claro que no se trata de alguna ocurrencia popular para asustar a los infantes. Hubo varios testigos que corroboraron la existencia de un ser que vino de las profundidades del abismo. Quienes lograron huir aseveran que es una mezcla de humano, animal y ente demoníaco.
Esa aberración posee una gran cornamenta en su cabeza y un semblante siniestro. Sus ojos aviesos y barba enmarañada infunden pavor. Camina erguido en dos patas, donde se atisban pezuñas como las que tienen las cabras. Cuando avanza entre las penumbras, sus pisadas retumban en el silencio de la noche.
Algunos tramperos nocturnos pudieron verlo mientras esperaban agazapados a que cayeran sus presas. Según ellos, cuando resuenan portentosos golpes en la tierra, es señal de que El Chivato anda cerca. Son los fuertes ruidos de sus pasos que anuncian a la horrible criatura. Luego, un bramido escalofriante confirma su presencia.
Un sudor glacial les congeló el cuerpo cuando repararon en su fealdad. En cuanto salieron del estupor, corrieron despavoridos hacia sus casas. Por desgracia, otros no pudieron escapar del despiadado monstruo. Hay quienes sostienen que cargó con ellos al infierno, porque nunca más volvió a saberse algo de aquellos cazadores.
Después de esas terribles tragedias, la gente evita alejarse de sus hogares cuando arriban las sombras. Presiente que, a medianoche, el engendro demoníaco abandonará su madriguera para ir a buscar alimento. Los granjeros sospechan que mora en cuevas tenebrosas. También dicen que, por donde transita, va quedando un olor sulfúreo.
Los viandantes que acostumbran desafiar la noche cuentan que El Chivato jamás ataca de frente. Quizás averiguaron que deja babas pegajosas y pestilentes por detrás del cuello. Además, mencionan que, en sus huellas, ya no crece nada. Pareciera que ese ser es alguna creación del ángel que traicionó al Creador.
