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Leyenda del Trauco

Leyenda del Trauco - Historia de Terror Chilena (El Trauko de Chiloé)

En los bosques ancestrales de Chiloé mora un abominable ser. Es El Trauco, una figura monstruosa que despierta angustia y terror. Su comportamiento lascivo perturba a los lugareños. Las historias que giran en torno a él oscilan entre la fascinación y el temor. En ellas, se revelan sus seductoras artimañas.

La Leyenda del Trauco se propagó por todo el archipiélago, convirtiéndose en un pilar de la mitología chilota. Es un relato impactante que, a través de los años, fue integrándose a la cultura popular de Chile. Esta desconcertante historia recupera algunas supersticiones antiguas que aún permanecen arraigadas en la región.

En las leyendas de Chiloé, se entretejen infinidad de historias sorprendentes que nos transportan a otra realidad. Dentro de ese universo alterno y fantástico suceden eventos inexplicables. Ahí también abundan los seres sobrenaturales y fabulosos. Entre ellos, destaca un siniestro duendecillo; su esencia y oscuros secretos podrás descubrirlos a continuación.

El Trauco

En el territorio insular de Chiloé son muy comunes las historias sobre fantasmas y raras entidades. Desde épocas remotas, los pobladores de la zona, cuentan que en las entrañas del bosque se refugian horrendas criaturas. Una de las más perversas es El Trauco, dicen que ese ogro posee fuerzas desmesuradas.

Por esos rumbos merodea dicho personaje, alguien que tiene comportamientos degenerados. Su exacerbada lujuria hacia las doncellas, lleva a suponer que se trata de un ser demoniaco. Es un íncubo depravado de rasgos aberrantes y desagradables. Viene siendo un enano deforme, de facciones horripilantes, que apenas rebasa los 80 centímetros.

Porta un gorro cónico, su vestimenta está hecha de quilineja; esa planta trepadora es endémica del sur de Chile. Carga un grueso bastón: El Pahueldún, lo usa como apoyo para desplazarse porque carece de pies. Sólo hay muñones en sus tobillos, en la vara retorcida se concentran sus poderes mágicos.

Aunque presenta apariencia de hombre, su corta estatura y fealdad resulta repugnante. En casi todas las historias del Trauco se apuntala que es un engendro proveniente del infierno. Su mirada cargada de malicia y aspecto grotesco aterra a cualquiera. Ninguna muchacha puede escapar ante el influjo maldito de sus ojos.

Su origen difuso roza la ambigüedad, es algo que siempre ocurre con las criaturas legendarias. En los primeros relatos se menciona que nació de la serpiente Caicai. Refieren también que tuvo de concubina a su propia hija: La Fiura. Hablan incluso de un ángel malvado que fue exiliado del cielo.

Es normal que las viejas crónicas vayan cayendo en el camino de la especulación. Se debe a que el velo del tiempo impide demostrar su veracidad. Por eso surgen distintas versiones, esta vez nos centraremos en la más popular. Si quieres seguir conociendo al Trauco, enseguida te narraremos su historia.

Leyenda del Trauco

Hace muchísimos años, en algunas aldeas de Chiloé, empezó a comentarse que un ente repulsivo rondaba por esos lados. Los rumores aumentaron cuando, en repetidas ocasiones se reportaron varias jovencitas extraviadas. A veces las encontraban vagando en los bosques aledaños; entonces nacía la sospecha que El Trauco las había ultrajado.

En los pueblos contiguos a la selva chilota, fueron proliferando con el tiempo este tipo de murmuraciones. Esa sombra acechante y misteriosa, inspiró varios relatos que luego originarían a La Leyenda del Trauco. Cuenta que existe un ser feérico, sátiro y travieso; que persigue a las mujeres tiernas e incautas.

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Sería una especie de humanoide que se oculta en las pequeñas cuevas. Acostumbra deambular por el monte y guarecerse en los boquetes de los troncos podridos. Vigila sereno en las frondosas copas para esperar a sus víctimas. Cuando las divisa, salta de repente dejándolas estupefactas y les bloquea el camino.

Si una de ellas le interesa, el duende comienza a dejar excrementos amarillentos en las afueras de su domicilio. En el silencio de las madrugadas, retumban unos ruidos huecos en la cercanía. Es su hacha de piedra que, de tres portentosas tajadas, va derribando a diestra y siniestra majestuosos árboles.

Cuando los padres de la adolescente advierten esas señales, echan ceniza en las esquinas de su casa. También colocan arena en la mesa, así el gnomo podrá entretenerse contando los granos. Pero nada menguará sus deseos insanos; pues empleará sus hechizos y no se detendrá hasta conseguir sus negros propósitos.

Despierta nuevas sensaciones que se alojan en el inconsciente de la inmaculada joven. La muchacha, en su interior, sentirá la necesidad de saborear las delicias del amor. En su ensoñación, un caballero apuesto la colma con momentos de pasión; sin querer le ha abierto las puertas a una bestia infernal.

Historias del Trauko

Al amanecer, la ingenua chica no recordará nada; pero algo va a delatarla: su cara ruborizada. Cuando sus papás ven su rostro sonrojado, intuyen que El Trauco la anda asediando. Saben que deben protegerla, por eso ponen cruces de cuchillos bajo su almohada, también las colocan en puertas y ventanas.

Intentarán alejar al hombrecillo, porque temen que se apodere de su hija. Para ello, recurrirán a todos los métodos posibles. Los ancianos aconsejan quemar las heces del malévolo ser y recomiendan no pisarlas, ya que eso atrae desgracias. Algunas personas dicen que, puede disuadirse embadurnando a su enamorada de inmundicias.

Si El Trauko logra franquear los obstáculos, ya nada tendrá remedio. Con sigilo, la hórrida criatura se deslizará hasta donde duerme su querida. La inexperta mujer, que jamás ha probado el placer sublime, lo aguarda embelesada. Está ansiosa de entregarse; después, el libidinoso monstruo la domina y toma su cuerpo.

Los artilugios han surtido efecto: el soplo pestilente y su magia diabólica son infalibles. En ese instante, depositará su simiente, y todo habrá terminado. Él se irá con el alba, y su amante quedará preñada. En aquel vientre crecerá un vástago suyo; está seguro que su estirpe demoniaca seguirá existiendo.

Cuando aparece el nuevo día, se dibuja una mueca de felicidad en el semblante de la inocente pueblerina. Estuvo sumergida en un mundo fascinante que la turba y llena de emoción. No entiende qué le sucede, pero cree sentirse enamorada; nunca podría imaginar que una presencia maligna la ha poseído.

Siente algo de pena, pues en sus sueños ha intimado con un bello mancebo. No sabe que una cruda realidad la está esperando: en pocos meses, el bulto de su panza revelará la verdad. Comprenderá que sucumbió ante El Trauco y su hijo le hará recordar para siempre esa pesadilla.

Versión en Audio

Si prefieres escuchar La Leyenda del Trauco, aquí tienes la Versión en Audio. ¡Que la disfrutes!

 

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