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La Leyenda de La Tatuana

Leyenda de La Tatuana - Historia Guatemalteca Corta

Las leyendas de Guatemala son narraciones fascinantes que lograron perdurar en el tiempo. Muchas de ellas, nacieron hace varios siglos y por esto tienen gran valor cultural. En uno de esos relatos se habla de La Tatuana; una enigmática mujer que usaba su gran belleza para cautivar a los hombres.

La Leyenda de la Tatuana, es una historia que nos transporta a la época del dominio español. Un periodo muy gris, donde se castigaba de forma inhumana la herejía; también a los comportamientos liberales. La Santa Inquisición era la encargada de eso, esta institución combatía sin piedad a la hechicería.

La historia de La Tatuana es una famosa leyenda guatemalteca que hace referencia a esos temas. Algunas tradiciones cuentan que, la protagonista hizo un pacto faustiano para conseguir poderes sobrehumanos. Por ello, era capaz de hacer cosas increíbles que llamaron la atención del Santo Oficio; enseguida les detallaremos los hechos.

La Tatuana

Los orígenes de esta historia, se remontan hasta la época virreinal; en la región conocida como Santiago de los Caballeros de Guatemala. En esos tiempos, vivió una dama de singular belleza que nadie sabía de donde provenía. Algunos le apodaban La Tatuana, porque llevaba en su brazo un raro tatuaje.

Los rumores decían, que cierto día apareció navegando en un misterioso barco; pero nunca pudieron averiguarse más detalles de su llegada. Se trataba de Manuela, esa hermosa mujer que emanaba una extraña vibra que atraía la atención de los varones. No sabían, que poseía poderes para rendirlos ante sus pies.

Cuando Agustín la miró, quedó prendado de ella y quiso hacerle la corte; pero sólo encontró un frío desdén. El teniente llegó a creer que era Ana, la dueña de su corazón que vivía en Sevilla. El rechazo de la desconocida, le pisoteó el ego y prometió que se vengaría.

Desde ese día, la muchacha empezó a ser vigilada por el servidor del rey. Fue así como descubrió, que aquella mujer embelesaba con sus encantos a los caballeros. Decían, que era esclava de una deidad de las tinieblas. También aseguraban que, varios sujetos la visitaban para obtener sus favores carnales.

Las habladurías, avivaron un dolor lacerante en aquel corazón quebrantado. Nunca podría perdonar esos desprecios que lo martirizaban. Entonces el rencor y el despecho le susurraron que la exterminara. Pero actuaría con inteligencia, si quería destruir a su enemiga no debía mancharse las manos; el trabajo sucio era para otros.

La sed de revancha era tanta, que de inmediato montó su corcel para ir a buscar las autoridades eclesiásticas. Sabía que, al contarles todo sobre esa hechicera se sellaría el destino de La Tatuana. Más tarde, la desventurada mujer fue llevada a una mazmorra donde sería juzgada por sus deslices.

 Leyenda de La Tatuana

Los Inquisidores aprehendieron a Manuela porque pensaban que adoraba a Satanás. La acusaban de ser una persona perversa que embrujaba a los hombres. Se había alejado de los preceptos divinos y eso, merecía un escarmiento ejemplar. Entonces fue sentenciada a muerte; tendría que pagar todos sus pecados en la hoguera.

La desdichada muchacha, sería encerrada en ese frío calabozo donde esperaría la llegada del día final. Se pensaba que la suerte de la prisionera ya estaba decidida; nadie imaginaba que La Tatuana tramaba algo turbio. Una tarde antes de la ejecución le concedieron su último deseo: un trozo de carbón.

A media noche, la astuta mujer empezó a realizar trazos extraños en la pared de su celda. Estaba dibujando una barca muy parecida a la que tenía tatuada en su brazo. Luego murmuró algunas palabras en algún lenguaje desconocido, que hicieron aparecer un horrendo ser: era el rey del averno.

Cuando vio a su amo y señor sonrió aviesamente; pues sabía que podría escapar de aquella jaula. La criatura infernal la abrazó y de sus fauces brotó una carcajada espeluznante. Los conjuros habían resultado y era hora de irse; entonces asió la mano del diablo y juntos subieron al barco.

En la mañana siguiente, sólo encontraron la pintura y un hedor repugnante. Olía a azufre, y desde ese día la leyenda de La Tatuana se propagó por diversos lugares. Empezó a decirse que a esa bruja la rescató el demonio. Quizá sean ciertos tales rumores, ni cómo averiguar la realidad.

Algunos creen que, tuvo un mentor hechicero que obedecía al señor de las sombras. Al parecer, su protector le hizo ese tatuaje en el brazo; para que pudiera eludir los peligros. La han visto navegar en esa misteriosa embarcación en los tiempos de lluvia; tal vez, anda buscando más aventuras.